Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al usar el sitio web, usted consiente el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Por favor, haga clic en el botón para consultar nuestra Política de Privacidad.

Por qué {{posponer la alarma}} puede interferir con el ciclo del sueño

https://www.semana.com/resizer/v2/7EYFYQJYHBCCJA3C3U6KUJCVX4.jpg?auth=f0fbab26b9b7b3d826a42e58a4b3f11e7428964e6b429df1e83ef4c5574430bb&smart=true&quality=75&width=1280&height=720


El hábito de presionar el botón de «posponer» en la alarma, comúnmente denominado «snooze», es una rutina diaria para muchas personas. Aunque pueda parecer una forma inofensiva de conseguir algunos minutos adicionales de descanso, esta práctica podría tener un impacto perjudicial en la salud mental y física.

Alteración del patrón de descanso

Los ciclos del sueño humano se componen de etapas como el sueño ligero, profundo y REM (movimiento ocular rápido). Al usar la función de «repetir alarma», el organismo es despertado varias veces durante las etapas de sueño ligero, lo que impide alcanzar un sueño profundo y restaurador. Esta interrupción continua puede causar una sensación de somnolencia y cansancio a lo largo del día, fenómeno conocido como «inercia del sueño». Asimismo, la alteración de los ciclos del sueño puede tener un impacto negativo en el rendimiento mental y la memoria.

Aumento de la ansiedad y el desasosiego

Cada vez que suena la alarma, el cuerpo experimenta un aumento en los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Este aumento puede ser más pronunciado cuando la alarma se activa repetidamente, ya que el cuerpo no tiene tiempo suficiente para adaptarse al estado de vigilia. Los niveles elevados de cortisol pueden contribuir a la sensación de ansiedad y estrés, afectando el bienestar emocional.

Cambio en el ciclo circadiano

El reloj circadiano actúa como nuestro cronómetro biológico interno, regulando los ciclos de sueño y vigilia. Cambiar este ritmo de manera habitual mediante la opción de «posponer alarma» puede desajustar el cronómetro biológico, dificultando el despertar natural. Este desajuste puede llevar a problemas de sueño permanentes, como insomnio o trastornos del sueño.

Impacto prolongado

El hábito habitual de posponer la alarma podría tener un efecto acumulativo en la salud. La falta de un sueño reparador puede debilitar las defensas del organismo, elevar el riesgo de enfermedades cardíacas y afectar la salud mental, favoreciendo la aparición de problemas como la depresión y la ansiedad.

Recomendaciones para mejorar los hábitos de sueño

Para mitigar los efectos negativos de posponer la alarma, se recomiendan las siguientes estrategias:

  • Desarrollar un horario de sueño regular: Dormir y despertarse a la misma hora diariamente ayuda a ajustar el reloj interno del cuerpo y mejora el descanso.
  • Evitar utilizar el botón de «snooze»: Es mejor levantarse con la primera alarma para no interrumpir los patrones de sueño.
  • Crear un entorno propicio para dormir: Mantener el cuarto oscuro, fresco y en silencio facilita un sueño profundo.
  • Reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir: La luz azul de las pantallas puede afectar la producción de melatonina, la hormona del sueño.
  • Realizar técnicas de relajación: Actividades como meditar o leer pueden preparar al cuerpo y mente para descansar.
Por Otilia Adame Luevano

También te puede gustar