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EE. UU. exigirá una tarifa de integridad adicional de US$250 para visas de paseo

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El gobierno de Estados Unidos comunicó una nueva disposición que afectará de manera directa a quienes quieran solicitar visas de turismo. Desde octubre de 2025, se aplicará un cargo adicional de 250 dólares a los solicitantes de visas de tipo B1/B2, lo que incrementará el costo total a 435 dólares. Esta tarifa adicional ha sido llamada “tarifa de integridad” y tiene como propósito, según funcionarios estadounidenses, reforzar los procesos de verificación y disminuir los casos de fraudes migratorios.

El incremento ha causado asombro e inquietud en diferentes ámbitos, particularmente entre los habitantes de América Latina y el Caribe, donde la visa de turista de Estados Unidos es una de las más demandadas. Con este aumento, el costo de la visa se coloca muy por encima de los niveles tradicionales y podría significar un obstáculo económico significativo para muchas familias y viajeros.

De acuerdo con representantes del Departamento de Estado, la reciente tarifa pretende mejorar la protección del sistema de inmigración y costear los gastos administrativos relacionados con la revisión y gestión de solicitudes. Indican que el aumento se debe al continuo incremento en la demanda de visas, al creciente uso de tecnologías de vigilancia y al reforzamiento de los procedimientos de seguridad.

La «cuota de integridad» se cobrará además de la tarifa existente de 185 dólares, que abarca el procesamiento habitual de las solicitudes. Este monto adicional se aplicará una sola vez por trámite y no se reembolsará, sin importar si la visa es aceptada o rechazada. Esta acción se suma a varios cambios que las autoridades estadounidenses han implementado en los últimos años, como la digitalización de procesos y el aumento de entrevistas consulares obligatorias.

El anuncio se produce en un contexto de creciente presión migratoria y de revisión de políticas internas. En los últimos años, Estados Unidos ha endurecido sus filtros de ingreso, especialmente ante el aumento de solicitudes de asilo, cruces irregulares en la frontera sur y desafíos logísticos derivados de la pandemia y sus efectos posteriores. El fortalecimiento de los mecanismos de revisión de visas se enmarca dentro de un enfoque más estricto para administrar los flujos migratorios legales e ilegales.

Varios expertos y entidades defensoras de los derechos de los migrantes han expresado su preocupación por la medida, al sostener que incrementa de manera injusta el costo de obtener una visa de turismo. Señalan que esto castiga a individuos de países con ingresos per cápita más bajos, disminuyendo las posibilidades de visitas familiares, intercambios culturales y conexiones personales con residentes de Estados Unidos. Además, alertan que podría haber un alza en los intentos de entrada sin visa como consecuencia de las barreras económicas para afrontar los costos del procedimiento habitual.

En América Latina, donde países como México, República Dominicana, Colombia, Perú y El Salvador figuran entre los principales emisores de solicitudes de visas de paseo, la medida ha sido recibida con inquietud por agencias de viajes y usuarios habituales. Algunas embajadas y consulados han comenzado a difundir información detallada sobre los cambios y han advertido a los solicitantes que realicen sus trámites con anticipación para evitar retrasos y adaptarse a la nueva estructura tarifaria.

En paralelo, se ha reavivado el debate sobre la reciprocidad en políticas migratorias. Algunos sectores en países emisores de turistas han planteado la necesidad de revisar las exigencias a ciudadanos estadounidenses en términos de visas o requisitos de ingreso, como una forma de equilibrar las condiciones. Hasta ahora, no se han anunciado medidas oficiales en ese sentido, pero el tema permanece en la agenda diplomática de varios gobiernos latinoamericanos.

Con esta medida, Estados Unidos fortalece su política migratoria con el propósito de mantener la integridad del sistema; sin embargo, también introduce nuevos retos relacionados con la justicia, movilidad y colaboración internacional. Para miles de solicitantes, el aumento supone una nueva barrera económica que, en numerosos casos, podría significar abandonar definitivamente el anhelo de viajar al país norteamericano por razones turísticas o familiares.

Por Otilia Adame Luevano

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