La economía de la República Dominicana ha visto un desaceleramiento en su ritmo de crecimiento en los primeros meses de 2025, después de cerrar 2024 con niveles de expansión excepcionales. Pasando de un incremento aproximado del 5 % del Producto Interno Bruto (PIB) el año pasado, el crecimiento ha disminuido a una expansión más lenta, situándose en aproximadamente un 2,7 % durante el primer trimestre, antes de estabilizarse en alrededor de un 3 % en los meses posteriores.
De acuerdo con información reciente sobre la actividad económica del país, el PIB aumentó un 2,7 % en el primer trimestre en comparación con el mismo periodo de 2024, una cifra notablemente menor al crecimiento del 4,1 % registrado en el último trimestre de 2023. Además, el índice mensual de actividad económica (IMAE) mostró un incremento del 5,4 % en marzo, impulsado por sectores cruciales como construcción, zonas francas, comercio y agropecuario, que contrarrestaron un inicio de año más débil eldia.com.do.
Las entidades económicas explican esta desaceleración, en parte, debido a la comparación con los niveles de expansión excepcionales del año previo, cuando el país se posicionó entre las economías de mayor crecimiento en América Latina, con un incremento del PIB cercano al 5 % . El Banco Central ha mencionado que se espera que el aumento para 2025 esté en un rango del 3,5 % al 4 %, mientras que las instituciones multilaterales predicen un ritmo entre 4 % y 4,3 % instagram.com+7bancentral.gov.do+7revistaeyn.com+7.
El entorno mundial también impacta en esta transformación. La economía de República Dominicana sigue siendo vulnerable a elementos externos, como la ralentización del crecimiento económico en Estados Unidos, su más importante socio comercial, y las condiciones monetarias globales. A pesar de que la inflación se encuentra en el rango esperado por el Banco Central, las tasas de interés permanecen en niveles moderados, con la tasa de política en 5,75% anual ubs.com+2bancentral.gov.do+2bancentral.gov.do+2.
La ralentización observada no se convierte en una crisis, sino en un período de ajuste. Expertos nacionales indicaban que el inicio del año mostró un incremento acumulado de solo 1,5 % en enero y febrero, causado por una notable disminución en la construcción y la zona franca de manufactura globalsourcepartners.com. El aumento visto en marzo ayudó a elevar el promedio, pero las presiones externas y la alta base de comparación mantuvieron un crecimiento limitado.
La desaceleración puede verse como una transición hacia un crecimiento más sostenible, en el que la economía se orienta más hacia el consumo interno y las inversiones, aunque con menor intensidad que en 2024. Las autoridades apuntan a que una expansión anual del 4 % implica un dinamismo significativo, en comparación con el promedio de América Latina, proyectado en torno al 2 – 3 %, bajo un contexto de incertidumbre global instagram.com+4revistaeyn.com+4eldia.com.do+4.
El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial colocan a la República Dominicana entre los países con perspectivas más prometedoras en la región. Sus proyecciones de crecimiento varían entre un 4,0 % y un 4,8 % para el año 2025. Sin embargo, señalan la importancia de manejar las presiones fiscales ante un panorama global incierto eldia.com.do.
Asimismo, agencias de riesgo y banca privada proyectan un crecimiento sostenido del 5 % en 2025, aunque con tendencias a la baja si no se refuerzan los esfuerzos en diversificación exportadora, impulso a infraestructura, y soporte al sector productivo .
La desaceleración observada en buena parte del Cono Sur y Centroamérica –con variaciones del 2 % al 4 % según la región– refuerza la moderación en la expansión económica regional, apuntan analistas del ámbito internacional .
Para el segundo semestre, el reto principal de la economía dominicana será sostener un ritmo de crecimiento estable que posibilite alcanzar objetivos sociales sin provocar un sobrecalentamiento, controlar el déficit fiscal y proteger inversiones en sectores clave como el turismo, la energía y las zonas industriales.
En definitiva, la economía avanza hacia una fase más estable, sin perder liderazgo en la región, pero con la necesidad de afinar su estrategia frente a los nuevos desafíos globales.


